Marihuana, el Debate, ¡Al fin! 2a Parte

2a de una serie de tres partes publicado, origunalmente en Noviembre de 2015.

Con la determinación de la 1ª Sala de la SCJN se inicia lo que podría ser el corolario de un largo camino. No es que las cosas se darán rápido de aquí en adelante, probablemente no lo suficiente para quienes pugnamos por la legalización/despenalización. Seguro que vertiginosamente para los que siguen enrolados en la campaña de los cruzados bizcos.

Como sea, las circunstancias han cambiado y la reacción enunciada por la 3ª Ley de Newton (¡por fin!) hace escuchar su voz.

No es que la calidad de los “argumentos” haya ganado puntos durante los años de evasión y ausencia de un debate serio.

Tres afirmaciones aventuradas son más de los mismos supuestos: que se dispararán el consumo y las adicciones con una legalización y, mi favorita, que “no estamos listos para la marihuana”.

No existe dato estadístico alguno que permita validar las dos primeras. Por lo tanto se trata de meros supuestos sin sustento de la realidad. Resulta poco serio afirmar que la prohibición tiene un efecto real de contención en el consumo. Como también es poco serio decir que apenas se permitan los matrimonios igualitarios se acabarán las uniones entre mujeres y hombres, todos saldremos corriendo hacia el matrimonio “gay”. ¡Pod favod!

En cuanto a la tercera, confieso que me da risa. La marihuana es algo que ha estado a lo largo de nuestra Historia, estemos listos o no. Consideremos, hasta hace poco, México era el 1r productor mundial de “maría” con algo así como el 18% del total.

Seee, “no estamos listos para…”, y aún no tengo idea con lo que quieren decir quienes afirman tal cosa con autoridad “moral” y sabiduría.

Hay quienes, de plano, traen la brújula volteada y afirman que “los narcos se pondrán felices y el Chapo se convertirá en empresario”. Cuando escucho a alguien expresarse en tal sentido, queda absolutamente descalificado como “opinión digna de ser considerada con seriedad”. Una vez más: El Chapo es un empresario en el gran mercado de lo ilegal.

También son motivo de risa quienes afirman que “no hace nada”. Creo que todo depende de las condiciones del sujeto. Cierto, el alcohol y el tabaco han demostrado, hasta el exceso, su capacidad de adicción y como causa directa e indirecta de muerte. Ni comparación con la marihuana en esto. Pero no olvidemos que hasta el azúcar mata.

Por ahí se han esgrimido cifras de 6% de usuarios pueden caer en adicción (sin el componente físico), y 9% han mostrado síntomas de psicosis (cifra que bien puede corresponder al de la población total).

Como sea, es un hecho que no hay registro de muerte alguna por el consumo de marihuana.

Aunque es un hecho comprobado que existe una dosis letal: 500Kg, soltados desde 5M de altura, y golpeando la cabeza de algún desafortunado.

El amparo de SMART, y el Dictamen aprobado, hablan expresamente del derecho de los adultos de tomar decisiones sobre la propia vida. Para un servidor, es más que suficiente como argumento.

Quienes alertan por el consumo entre menores soslayan el hecho de que hoy en día es relativamente fácil para un menor conectar marihuana de buena calidad en el mercado negro.

Y eso viniendo de un entorno legal que, hasta hace unos años, le permitía el acceso a las escuelas, primarias y secundarias, a promotores de las tabacaleras regalando a los estudiantes muestras gratis de Raleigh, Baronet, Faritos y otras marcas de cigarrillos.

Hay que insistir en que la legalización arrebataría el negocio de las manos del CO, le permitiría al Estado regular su producción y consumo, con reglas claras que protejan a los menores, cerrando la puerta a una criminal producción industrial, negándole el acceso a las grandes corporaciones. La marihuana debe ser algo estrictamente artesanal.

Hace algunos años afirmé, ingenuamente, que esta medida debilitaría al CO en México. Nada más lejos de la realidad, pero si le negaría los abundantes recursos que garantiza el mercado negro, la ilegalidad.

Tampoco es baba de perico la oportunidad fiscal de un comercio estrictamente regulado. En los USA, la recaudación en los 4 Estados que tienen legalizado el consumo recreativo se queda en los condados (equivalente al municipio en México). Los beneficios no son cosa de despreciar, la actitud de “eso es lo de menos” del siñor Videgaray muestra, cuando menos, una de dos: ignorancia o hipocresía.

Sin embargo, el argumento más poderoso a favor de la legalización: la prohibición, aún no funciona… a menos que uno sea un hampón.

Así pues, bienvenido el debate sobre la marihuana en México.