¿Privatizar la Política?

El Tábano

Las reacción del respetable cuando se toca el tema del financiamiento a Partidos Políticos, con cifras que, contando tanto recursos Federales como Estatales, alcanzan varios miles de millones de nuestro sufrido Peso, tiene motivos fundados para reclamar tanto gasto.

La tendencia que domina es que se corte ese flujo de dinero público hacia lo que muchos consideran como corporaciones con una estructura burocrática instalada en el acierto de “vivir dentro del presupuesto”.

La operación cotidiana de estas corporaciones burocratizadas corre, en tiempos de paz electoral, con el combustible que les “regala” el Erario.

Pero en tiempos de elecciones, la cosa cambia. Este recurso no es suficiente, y entonces viene el financiamiento electoral vía las siempre muy generosas arcas del Estado.

Se establecen “topes de campaña” -un chiste cruel- y, actualmente, se ha instalado un incipiente, aún imperfecto, pero poderoso, pero limitado, sistema de fiscalización de gastos de campaña.

 No es un secreto que este recurso, digamos, fiscalizado, es sólo una fracción de todo el derroche en un proceso electoral. Los partidos políticos y/o los candidatos obtienen sus recursos de diversas fuentes. No es posible descartar, incluso, a las ilegales.

 Es simple, un gran aliado en un proceso electoral es contar con dinero, el necesario, para mover la maquinaria que lleve al triunfo a cualquier candidato.

 2015 trajo novedades, la estelar, lo de hoy, son los “independientes”. Como el famoso “Bronco”, quien hoy lidia con establecer un gobierno ...”independiente”.

 No hay que olvidar la romántica figura del joven Diputado en Jalisco que ganó su Distrito con “casi” “nada” y despertó loas en redes sociales.

 -Sí, se oye bien.

 Aparejado a la “revolución” de los ...”independientes”, el clamor por el retiro de recursos públicos a los “partidos parásitos” ha cobrado fuerza.

Con seguridad, el PAN, y Movimiento Ciudadano, creo que también MORENA, y algúna voz aislada en otros partidos, han manifestado ser promotores de esta medida. Si retiramos el financiamiento público a los partidos y a las campañas electorales, “¡nos podríamos ahorrar N MMDP!”

 -Sí, se oye bien.

 Malpensado como es uno, es difícil que no aparezca la cuestión: ¿Independiente? … ¿De qué o quién?

Si la marmaja es un recurso tan importante en los modernos procesos electorales ¿De dónde vendrá al cerrarse el presupuesto público?

He escuchado mil y un alegatos o ejemplos de campañas exitosas de notables como la de Mr. Obama, sobre todo de la primera. El recurso fluyó desde la gran clase media, y los no muy afortunados, llevando al primer afroamericano a la Presidencia de los USA.

Hay otras, en Latino América, como la del muy querido Don José Mujica, el ex Presidente uruguayo.

Pero sin dudarlo podríamos afirmar que son excepcionales, la norma sigue siendo la mesma, Poderoso Caballero manda. Sobre todo en estos aciagos tiempos en los que todo parece reducirse a tratar de vender "el mejor detergente".

 Si no es del recurso público (muy fiscalizable), ¿Cuál será el origen de las monedas? La respuesta más simple, desde donde abunda. Usted póngale el sustantivo.

Si un candidato “independiente” a Legislador se manifestara abierto defensor de la semilla transgénica, ¿Quién podría interesarse en patrocinar su candidatura? ¿A quienes podría interesarle que la marihuana no sea legalizada? ¿O que se permitiera la publicidad abierta de alcohol y tabaco?

¿Quién para una conveniente Ley de Comunicaciones? ¿O financiera? ¿Qué tal una Laboral que facilite la operación a los intereses empresariales? ¿Que se olvide del gran capital para trasladar la carga impositiva a la clase media y hacia abajo? ¿Hay que redactar leyes ambientales con la elasticidad a pedido de los grandes proyectos empresariales?

Hasta aquí llegó la “independencia”.

La única forma de evitar el impacto del dinero en los procesos electorales, sería en construir un sistema en donde se minimice o desaparezca el peso del mismo en una elección. Ignoro si algo así exista en este planeta, aunque creo que en Cuba podrían hablarnos un poco de esto.

Como sea, suena a pura Ciencia Ficción. Corrijo, Fantasía.

Mientras no logremos algo así, cuidado con el manejo del tema. Con las condiciones del Sistema Político en el México Bicentenario, el retiro de fondos públicos bien que podría abrir la puerta de lo legal a los intereses de las grandes corporaciones, a los dueños del Capital, de cualquier ramo, legal o no. Cierto, recursos así existen en la actualidad, desde hace mucho tiempo. El control del Poder Político es la llave para el dominio.

Entonces, por mucho que nos encaborone, sería sabio detenernos uno, o dos, momentos para considerar el ¿Cómo? Y el ¿Para qué? Darle forma a una idea respecto a el origen y uso del dinero en Elecciones.

Ok, retiremos los recursos del Estado a los Partidos Políticos y a las Elecciones. Pero... ¿La idea es privatizar la Política? ¿Privatizarlo todo es la Gran idea? ¿Qué tal el Gobierno? ¡Uuyy!

Por favor, tomémonos uno, dos momentos. Vale la pena discutirlo.