Marihuana 1a. Parte: debate sin debate.

(Texto publicado en Octubre de 2015 como parte de una investigación mayor)

Tatacha, yerba, cafecito, Doña María, La María, ganja, mota, grifa, son sólo algunos cuantos de los nombres con los que suele llamarse a la Marihuana o mariguana. Satanizada, prohibida desde hace menos de 100 años por lo que suele conocerse como La Cruzada de los Bizcos.

 

En los USA, desde hace ya más de 40 años existe por lo menos un movimiento promoviendo su despenalización/legalización. Amparada por la Libertad de Prensa, y de Expresión, la revista mensual High Times circula abiertamente desde principios de los 70s, sin importar la prohibición.

Ya desde los 90s había una fuerte, aunque incipiente, ola a favor de la legalización. Recuerdo una foto de portada en La Jornada mostrando a uno de los líderes del movimiento pro legalización, médico y académico, que ante la noticia de que el Tribunal Supremo de California había dicho NO al recurso para legalizar, optó por prender un porro, toque, doobie, marro (como quiera Usted decirle) ante las cámaras.

Por aquellos tiempos era impensable que alguien afirmara que las cosas se revertirían en unos cuantos años.

Si bien ya varios estados de la USA ya tenían legislación que permitían el comercio de marihuana para usos medicinales, fueron Colorado y Washington los que le pusieron el cascabel al gato y optaron por legalizar el comercio, distribución, portación y consumo PARA FINES RECREATIVOS. Hoy, ante las evidencias de los efectos positivos de esta medida, la oleada luce imparable con más de un 60% de los ciudadanos de los USA a favor de la legalización.

Esto resulta un fuerte contraste con lo que ocurre en México. En su condición de primer productor mundial, con más del 17% de la producción mundial, lo lógico sería que el tema ocupara un punto central, tanto en la opinión pública como en las instancias parlamentarias y de gobierno.

Pero no.

En su edición del 28 de octubre, El Universal consigna las posturas de varios partidos en la Cámara de Diputados. El PRD se declara a favor, el PRI se sale por la tangente y recurre a “hay que someterlo a consulta”. Mi sorpresa viene por la postura de Acción Nacional, en voz de Ricardo Anaya: “mi partido está a favor de un debate abierto en cuanto al tema de la legalización de la marihuana en que haya un intercambio de ideas con elementos técnicos. Que se tome en cuenta que por un lado la prohibición engendra violencia, lavado de dinero y delincuencia organizada, pero también considerar si legalizar propicia aumento en el consumo”.

Otra sorpresa, pero en sentido contrario, viene de MORENA que también escurre el bulto y se declara a favor de: “someterlo a una consulta ciudadana”. La misma salida del PRI.

Mientras tanto, en otros países el debate ya tiene conclusiones y el proceso de despenalización/legalización sigue una ruta que rompe con el paradigma de la, inútil y muy costosa prohibición.

En Campeche sucede algo parecido, el pastor de la bancada tricolor y presidente del Congreso se va por las ramas y alega que: “no estamos listos para legalizar”, ¿comprando tiempo hasta que se dé una línea clara a seguir?

Como sea, el debate se está dando desde quienes promovemos la legalización. Pero del otro lado simplemente no le entran.

En el ínter nos regalan perlas como la del antipático Escobar, flamante funcionario de la SEGOB, quien no tiene empacho en afirmar que “legalizar sería convertir a El Chapo en empresario”. Le tengo noticias, Siñor Escobar: El Chapo, ES un empresario.

El Crimen Organizado es una estructura diseñada para actividades de negocios de carácter ILEGAL. Su organización responde a las necesidades de la empresa. El narcotráfico es sólo una de sus actividades. Hay quienes afirman que el éxito del Cártel de Sinaloa se debe a su estructura de corte eminentemente empresarial.

Creo que son pocos o nulos los argumentos a favor de la prohibición. No ha sido factor para limitar el consumo, pero sí una muy jugosa área de oportunidad para el hampa. El negocio del narco deja entradas por más de 30 mmdd, libres de impuestos.

La “guerra” de Calderón se enfocó en contra del narco, cuando debió centrarse contra el poder del CO, el narcotráfico es sólo una de sus actividades.

Mientras en los USA se avanza rápidamente hacia la legalización, en México seguimos pagando el costo de una guerra sin sentido, absurda y emprendida sin idea alguna de la dimensión del problema. Sencillo, antes de emprender una guerra se debe tener claro cuáles son sus objetivos.

¿Cómo saber si vamos bien o mal si no es en relación a que queremos alcanzar?

Desgraciadamente, el debate sobre el tema está contaminado por los prejuicios o consideraciones moralinas ajenas a la realidad.

Por cierto, hace poco descubrieron la dosis letal de marihuana: son 500Kg, sobre la cabeza, cayendo desde 5 metros de altura.

Fin de la primera parte.