Spitfire vs BF 109, 2a Parte.

Luftwaffe y RAF: Organización y Tácticas.

Tanto la Luftwaffe como la RAF tenían amplias diferencias de concepto del papel del poder aéreo.

 La RAF, siendo la primera Fuerza Aérea independiente en la Historia Militar, fue también pionera en el debate sobre el papel de la aviación en un escenario bélico. Dentro de este debate entró la cuestión del llamado Bombardeo Estratégico, en consecuencia, desde este concepto fue que se presentó la campaña de bombardeos nocturnos masivos sobre Alemania desde 1942.

Por su parte, en Alemania también se debatió sobre el carácter estratégico de la Luftwaffe, pero la dirección fue otra. El poder aéreo alemán fue más un complemento integral a la llamada Blitzkrieg y, de manera práctica, se abandonó cualquier desarrollo de un equivalente al Mando de Bombarderos de la RAF. Para muchos autores, esto condenó al fracaso a la campaña bélica de los alemanes en la 2ª GM.

Sin embargo, en cuestión táctica, la fuerza de caza de la Luftwaffe desarrolló los principios que hoy son el libro de texto para la aviación militar moderna.

Partiendo de la Dicta Boelcke, los alemanes aprovecharon la experiencia de su participación en la Guerra Civil española para desarrollar la unidad táctica básica de la aviación de caza: la Rotte.

Esta formación era compuesta por un líder y su punto (flanqueador). El primero era el cazador designado y líder del vuelo, su punto lo protegía permitiéndole concentrarse en el blanco.

La Rotte era el componente fundamental de la Schwarm, integrada por dos Rotten. Esta táctica conocida como formación de Cuatro Dedos proporcionaba a los pilotos una gran flexibilidad operativa al permitirles concentrarse en su entorno sin preocuparse por cuidar la integridad de la formación.

La figura fue concebida y desarrollada por el piloto Werner Mölders, el equivalente al legendario Oswald Boelcke de la 1ª GM y una consecuencia directa de su Dicta. La Schwarm, en número de 3 a 4, componían a su vez al Staffel, el equivalente a la Escuadrilla de la RAF. Por lo tanto, cada staffel estaba compuesta por número de entre 12 y 16 aviones.

A su vez, 3 o 4 Staffeln (la ‘n’ implica plural) componían un Gruppe, la unidad básica autónoma de la Luftwaffe. 3 Gruppen integraban una Geschwader, la unidad autónoma y móvil más grande.

La responsabilidad geográfica era desarrollada por la Fliegerkorps, compuesta por un número variable de Geschwader, siendo determinad por las dimensiones de la demarcación geográfica.

Toda la organización quedaba bajo el mando de una Luftflotte, equivalente a un Cuerpo del Ejército.

Por otra parte, el Mando de Caza de la RAF fue organizado bajo el concepto de Defensa Aérea y su funcionamiento dependía de un amplio sistema de Radar extendido por toda la Isla. Es notable que aunque la tecnología del radar británico era, por mucho, menos avanzada que la alemana, su aplicación dentro del esquema de defensa aérea británica era más sofisticada. En 1940, los estrategas de la Luftwaffe no comprendían los alcances del sistema británico.

Como muestra de esta miopía, en pleno 1940, muchos pilotos alemanes querían eliminar los equipos de radio de sus aviones para ahorrar peso y ganar ventaja sobre los Spitifires. Irónico, viniendo de una sociedad como la alemana, tan identificada con el desarrollo de la tecnología.

A nivel táctico era lo contrario, la RAF estaba casada con el viejo estilo de formación cerrada de tres aviones. Más apta para desfiles. Los pilotos tenían que prestar atención a mantener la integridad de la formación y no a la vigilancia de su entorno. Esta táctica le costó caro al Mando de Caza.

Figuras como la de Douglas Bader y Robert Stanford Tuck empezaron a usar, por iniciativa propia, la formación de cuatro dedos de sus adversarios alemanes. Con esa terquedad tan propia, los ingleses modificaron su formación adicionando un cuarto avión a su formación de V, el “tail end Charlie”. Volando arriba y retrasado de la clásica formación de tres. Esta era encomendada a los novatos. Por lo general, era el primero en ser derribado.

Esta formación permaneció en uso más allá de 1942.

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La primera confrontación.

Hasta la invasión de Francia, la Luftwaffe disfrutó de una amplia ventaja cualitativa y cuantitativa en las campañas de Polonia, Holanda, Dinamarca y Bélgica. Su relación entre victorias y bajas fue muy favorable. Pero esto tenía más que ver con el equipo de las Fuerzas Aéreas de estos países. No estaban a la altura.

Ya sobre Francia las cosas empezaron a cambiar, la Fuerza Aérea Francesa, que se encontraba en medio de un amplio y profundo proceso de modernización al momento de la invasión, estaba equipada, principalmente, con modelos ya obsoletos de fabricación norteamericana, como el Curtiss Hawk P36, muy inferior al BF 109.

Modelos más avanzados y producto de la industria local, como el estupendo Dewoitine D 520 apenas empezaban su distribución. Este avión, en particular, se mostró un digno adversario de lo mejor que tenían los alemanes. Aunque un poco más lento que el 109, era más maniobrable, con un estupendo régimen de ascenso y pegada fuerte. Los pocos D 520 en servicio reclamaron 114 derribos y 39 “probables”, contra la pérdida de 85 aeronaves, la mayoría destruidas en tierra.

También intervinieron los Hawker Hurriacane Mk I de la RAF, inferior al BF 109, aunque, bajo los mandos de un buen piloto, podía presentar un peligro en combate.

Sobre Francia, la Luftwaffe logró superioridad aérea en poco tiempo. Pero sus bajas aumentaron.

Con el rápido avance de la blitzkrieg, las Fuerzas Expedicionarias Británicas se vieron obligadas a una evacuación de emergencia. Cercados en Dunkerke, se dio una conjunción de improbabilidades y los británicos lograron salvar a más de 300,000 hombres.

Sobre estas playas y los alrededores se dio el primer encuentro entre estos dos rivales, en mayo de 1940.

Para entonces, la Luftwaffe estaba equipada con el BF 109 E3, la RAF con el Hurricane Mk I y los Spitifire Mk I.

Este encuentro le proporcionó la primera derrota táctica a la fuerza de caza alemana. No porque los británicos ganaran la… batalla. Se trató de una evacuación masiva, una retirada, por los pelos.

Pero, sobre las playas de Dunkerke, los números favorecen, a la RAF con algo más de 170 aviones perdidos, y la Luftwaffe con más de 220.

Sobre Dunkerke, se forjaron los primeros ases en Spitfires.

Esta primera confrontación fue una sacudida para los alemanes, la RAF era un adversario más que digno. Hasta el momento, nadie les había causado tantas bajas.

Al mismo tiempo les permitió capturar un Spitifire en buen estado que fue reparado y sometido a pruebas de vuelo en Rechlin. Los pilotos alemanes como Adolph Galland y Moelders encontraron al Spitfire como un avión más cómodo y agradable de volar que el 109, con una cabina más amplia, alerones muy ligeros de manejo fácil.

Aquí fue donde descubrieron el defecto del carburador del RR Merlin bajo gravedades negativas. Un 109 con un Spit a sus 6 podía desprenderse de este con un picado profundo, el inglés no podía seguirlo al fallar la alimentación del motor.

Sin embargo, estas pruebas les dieron un falso sentido de seguridad. Los Spitfires con los que se enfrentaron sobre Dunkerke usaban hélices tripalas de doble paso. En el ínter previo a la BoB, la RAF dispuso de grandes reservas de gas avión de 100 octanos y rápidamente convirtieron sus Merlin para el uso de este combustible, las pruebas de Rechlin se hicieron con el combustible de 87 de la Luftwaffe.

La otra actualización, también en las vísperas de lo que conocemos como la Batalla de Inglaterra (BoB para los ingleses), fue muy importante: hélices de paso variable.

La primera modificación le dio al Merlin entre 100 y 150 HP más, y las hélices de paso variable aumentaron la velocidad de ascenso, aceleración y otras sensibles mejoras en prestaciones. Los Spitfires que enfrentaron en la BoB no sólo eran superiores al de las pruebas de Rechlin, también a los que volaron sobre Dunkerke. Esto tomó por sorpresa a los alemanes.

Aun con estas modificaciones, para período, es válido afirmar que el BF 109 E3, y el inmediato E4, era superior, aunque por muy poco, a su contraparte británica. A ciertas altitudes, el Spitfire tenía mejor rendimiento que el Bf 109.

No es posible afirmar con seguridad que uno u otro era superior de manera definitiva. Cada uno tenía ventajas y desventajas dependiendo de la altura y circunstancias del encuentro.

Pero no cabe duda que, para el momento de la BoB, el 109, tanto en sus versiones E3 como en la E4 tenía ventaja, mínima, sobre el MK I y, muy importante, pilotos fogueados, algunos de ellos futuras estrellas de la aviación de caza.

Los números, de lo que es considerada como la primera derrota del aparato militar alemán, no dicen mucho. Cierto, el BF 109 se anotó 219 derribos de Spitfires, contra 180 pérdidas a causa de estos.

Pero, aunque teóricamente el Spit se las tenía que ver contra los cazas, la realidad es que los blancos preferentes eran los bombarderos. El Mando de Cazas perdió 219 Spits y 272 Hurricanes contra los cazas alemanes. La Luftwaffe registró la pérdida, en combate, de 330 BF 109s, en su mayoría del nuevo modelo E3. Pero contando las pérdidas de bombarderos, la Luftwaffe perdió 2 a 1.

La proporción entre Hurricanes y Spitfires en el inventario de la RAF era, aproximadamente, 2 a 1 a favor del primero.

Pero no es válido tomar estas cifras como indicador de la superioridad de cualquiera de las dos Fuerzas Aéreas sin considerar las condiciones del combate.

Es simple, la Luftwaffe no tenía la capacidad para emprender una campaña de carácter estrictamente estratégica como la de ganar la superioridad aérea sobre las futuras zonas de invasión.

Eso quedó definido desde la concepción del poder aéreo alemán, las consideraciones de carácter estratégico fueron eliminadas desde el período 1933-1940.

Un error que, a la postre, los llevó a la derrota.

Fin de la 2a. Entrega