Al Calor de la noche. FIJCam 2016

(les debo la foto, al rato estará arriba)

El menú para el Festival Internacional de Jazz Campeche 2016 me puso los ojos más que abiertos y esa sonrisa de quien está a instantes de colmar un placer ansiado (pauso para que el lector imagine una situación que lo haga sonreír así).

Figuras como Frank Gambale, Paquito de Rivera, James Moody, Mike Stern, Spirogyra, Eliane Elias y Marc Johnson (Son esposos, vinieron en paquete) han sido disfrutados por la peña Jazzófila en este rincón peninsular.

 

Pero, armar y producir un evento, con la presencia de varias figuras estelares del Jazz: Alan Caron, bajista canadiense de larga trayectoria, y el cuarteto Yellowjackets, con Russell Ferrante al piano y Bob Mintzer en el Sax tenor, no es cosa que se pueda hacer fácil en un poco más que 9 meses desde que la presente administración inició su gestión.

Por eso los ojos pelones de: “No te la creo”. La sonrisa creció con la cereza del pastel, tendríamos al amigo Gabriel Hernández nuevamente de visita por estas tierras.

El viernes no fui a la Concha, pero la peña fue mayoritaria: El joven Roberto Verástegui, y compañía, nos regaló una buena cena de straigh ahead Jazz.

El sábado, minutos antes del concierto tuvimos el feliz momento del abrazo al amigo después de casi 20 años de no coincidir. Y la advertencia de mi compadre: “La música que trae Gabriel es cosa de gente adulta”, con una gran sonrisa de placer.

En cuanto a lo que disfrutamos el pasado sábado, iniciaré por la 2a parte.

El estilo Fusión de Alan Caron llenó las expectativas. Acompañado de músicos jóvenes y brillantes (con otro de los grandes bateristas que disfrutamos en este FIJCAM), nos brindo un gran concierto. Soy fan del estilo de “fusión”, aplaudo de pie. Por si sólo, lo que vimos y escuchamos con Caron, este sábado es inolvidable. Un festín.

Pero fue el quinteto de Gabriel Hernández le que le dio a la noche el regalo de lo extraordinario, un espacio lleno de síncopa, de tiempos en compases cortos y rápidos de eso que se llama Bop, JAZZ puro y sin compromisos.

Notable que, siendo los cubanos famosos por su sentido del ritmo, la sección rítmica esté integrada por dos jóvenes músicos mexicanos, Adrian Flores en el contrabajo y Víctor Monterrubio en la batería. Juntos construyeron un rico lienzo rítmico de cuatro dimensiones, en un despliegue de precisión y brillo notables. Alrededor de este núcleo, la parte cubana del combo: el saxofonista Jorge Brauet, y Alex Guardiola en la trompeta fueron otra revelación.

Mi reencuentro con Gabriel Hernández fue grandioso, con casi 19 años desde la última vez que nos vimos, ha acumulado más que pelo, canas y kilos. Hoy, Gabriel es un músico maduro, lleno de recursos, atrevido, pleno, sigue siendo lúdico, curioso, con imaginación. El sábado nos dio la muestra de su estatura.

Cuando nos conocimos, Gabriel aseguraba encontrase en su etapa Jarret, pude estar en tres de sus tocadas: en un mall de Cancún, durante uno de los tantos festivales, en el Claustro sede deentonces Instituto de Cultura, y luego en Teatro Toro. Este fue el 4° concierto y ahora me toco apreciar el crecimiento del Músico. Ya con la advertencia de mi compadre, es una revelación cuando Gabriel confiesa que había “descubierto” a un pianista al que “no le había prestado atención: Thelonius Monk”.

Lo que el Quinteto de Gabriel Hernández compartió con nosotros es consecuencia de este encuentro de Gabriel con Thelonius Monk.

El quinteto nos llevó a un viaje bopero en el que deconstruyeron el tiempo (la obsesión de Parker) y lo reinventaron en esa noche -casi- perfecta para lo que al Jazz le atañe, lo que escuchamos fue extraordinario. Un grupo sólido, músicos jóvenes con un nivel de ejecución e improvisación impecable. Gabriel, un gigante en el piano.

Dicen que el buen Jazz es irreplicable. Siendo la improvisación uno de sus elementos esenciales, lo que un músico toca en un momento en particular se vuelve único, irreplicable. Lo que nos regalaron Jorge, Alex, Adrían, Víctor y Gabriel la pasada noche de este 2o sábado del verano de 2016, no merece perderse. Un concierto que me trae una ambivalencia, me pone triste no tener la grabación para la ruidoteca, y me siento agraciado por haber estado allá cuando ocurrió. Así de grandioso fue. Ojalá y pronto nos vuelva a dar el gusto.

Con el pendiente de la reseña del concierto del domingo, con los paisanos y amigos del Ah Kim Pech Jazz Project, y Yellowjackets, pero de estos les contaremos en otra entrega. Una ultima mirada a lo musical, canadienses y usaenses nos trajeron música de fusión, fueron los latinos, cubanos y mexicanos, quienes levantaron la bandera del “straigth ahead Jazz” si me perdona el anglicismo.

Ovación, ola y aplausos para la Secretaría de Cultura y al equipo que dio vida al Festival Internacional de Jazz Campeche 2016. Con un elenco digno de cualquier lugar del planeta, nos regalaron una noche en sábado extraordinaria, un festín de música. Un evento a lo grande.

La calidad de este FIJCAM 2016 sienta un precedente y una sólida expectativa para el futuro, esto fue el debut de la actual administración estatal en un evento de esta magnitud y, con tres meses más de tiempo para la edición 2017, es natural pensar en que se pondrá mejor.

No todo es perfecto, hubo sus detalles, el primero fue la calidad del sonido, con exceso de bajo y, me reportan, el piano no se podía apreciar en la parte de atrás. Eso tiene solución. El domingo mejoró el sonido.

Hay que ligar el FIJCAM con el ramo turístico. El Jazz puede ser un producto que atraiga al turismo, hay pruebas de que funciona. Hay que comprometer al sector privado en el proyecto, hoteleros, bares y restaurantes pueden ser beneficiados con esto. Tendrían que participar, poner su parte, en Playa del Carmen nos han dado el ejemplo. Hay que invertir para ganar.

Otra cosa fue el bochorno infernal del ese sábado, la lona contribuyó. Pero aplaudo la decisión de ser previsores en caso de lluvia. ¿Qué le vamos hacer? Esto es Campeche señores la tierra del (dice el mito) pregonero, y aquí nos tocó vivir.

Ahora que, si hubiera por ahí alguna carpotota, con aire acondicionado…